
Estamos conscientes del compromiso y la responsabilidad que tenemos con el pueblo trujillano, por ello, impulsaremos diversas iniciativas en materia social, política y económica que aspiramos sean asumidas por los candidatos y candidatas a los distintos cargos de representación popular que estaremos apoyando. Vamos a representar los intereses y demandas de miles de trujillanos decepcionados, engañados y desesperanzados por las funestas actuaciones de quienes gobiernan hoy y de quienes gobernaron ayer.
Además, impulsaremos iniciativas de reforma y puntos de acuerdo y de unidad para consolidar nuestra democracia y construir una sociedad equitativa, integrada por ciudadanas y ciudadanos libres. Estamos convencidos que para conseguir estos objetivos es fundamental erradicar la desigualdad y la exclusión política que existen en nuestro país, y, con ello, la denigración y manipulación que les son inherentes.
Para nosotros está muy claro que no hay condiciones óptimas para la competencia democrática y los procesos electorales son cada vez más una nueva forma de simulación. El uso de la pobreza y el abuso de la mercadotecnia, hacen de la democracia un cascarón vacío, una edificación frágil, cuyos beneficiarios son quienes tienen el poder del dinero, público o privado, lícito o ilícito, para construir y comercializar imágenes sin sustancia, sin propuestas y sin compromisos sujetos al escrutinio ciudadano y la rendición de cuentas.
Nuestro compromiso es defender y promover el desarrollo económico, la justicia social, la libertad y los derechos humanos. Impulsaremos una agenda con propuestas que se adapten objetivamente a las necesidades de una sociedad cambiante y que exige a los políticos aproximarse a los problemas de la vida cotidiana sin prejuicios ideológicos. Estamos conscientes que debemos asumir con seriedad la responsabilidad de la tarea asumida para cambiar las cosas en nuestro Estado Trujillo; de lo contrario, seremos parte de la simulación reiterada, depredadora de la ciudadanía y de la democracia. Estamos obligados a asumir el reto de la consolidación de una democracia con ciudadanía, basada en la libertad y la dignidad de las personas, así como en el ejercicio y la protección real y universal de los derechos individuales y sociales, como fundamentos indispensables para reivindicar el sentido constructivo de la política en la pluralidad y la autonomía de las instituciones democráticas.
LOS POBRES NO PUEDEN SEGUIR ESPERANDO
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