Yolima Arellano, del Directorio Político Regional de Alianza para el Cambio Gracias a la participación de importantes sectores nacionales, como la clase media y la sociedad civil organizada, entre otros; el Presidente Chávez ha perdido en las dos últimas elecciones. Es cierto que en Estados como el nuestro mantiene niveles substanciales de apoyo pero esto irá disminuyendo en la medida en que el voto de los ciudadanos formados e informados persuadan a quienes no tienen suficiente información y estos eleven su nivel de conciencia, su participación y protagonismo en la toma de decisiones políticas que afectan su vida diaria. Es la opinión de la Abogada activista de Derechos Humanos Yolima Arellano, miembra del Directorio Regional de Alianza para el Cambio (ALCAMBIO).
La crisis económica global, la caída de los precios del petróleo, la ineptitud y altos niveles de corrupción demostrados por su equipo de colaboradores; la inseguridad, el desempleo, el alto costo de la cesta básica, la violación sistemática y progresiva de los derechos humanos fundamentales, la crisis económica que se avecina junto a las inevitables medidas de ajuste, son factores que inciden en la falta de credibilidad de Chávez; el tiempo es su peor enemigo; el gobierno está debilitado; de allí la urgencia de activar la Enmienda Constitucional.
Para evitar esta violación a la Constitución y a la decisión del “pueblo soberano” que mayoritariamente se expresó con un rotundo NO a la Reforma Constitucional el 2 de Diciembre de 2007; donde se incluyó el tema de la reelección presidencial; hacemos un llamado a la unión de esfuerzos entre quienes creemos en la Democracia y por tanto defendemos principios y valores democráticos; incluidos los partidos políticos, los denominados “chavistas sin Chávez”, los disidentes, los partidos “excluidos” del “proceso revolucionario”, los estudiantes, las mujeres, los hombres y la sociedad civil organizada en general.
El 23 de noviembre constituyó para los sectores democráticos un notable avance al conquistarle al régimen los Estados Miranda, Zulia, Carabobo, Táchira, Nueva Esparta y la Alcaldía Metropolitana; espacios que concentran la mayor población y la mayor parte de la actividad económica nacional. Hoy tenemos una mayoría democrática más numerosa y más sólida; ahora la lucha continúa por la democracia, la libertad y la justicia social.
Los venezolanos queremos vivir en paz, por eso rechazamos que por ansias de poder desmedidas se discrimine y se menosprecie a quienes nos oponemos a este régimen; violando nuestros derechos civiles y políticos, lo cual se manifiesta en la persecución y el acoso, en los ataques a personalidades y medios de comunicación adversos a las pretensiones hegemónicas chavistas, en las arremetidas a dirigentes de la oposición, en las acometidas en contra de los disidentes al chavismo, en el desconocimiento de las nuevas autoridades electas no oficialistas, en la activación de la violencia pro lucha de clases, y en plantear esta arbitraria e ilegal enmienda constitucional pro-reelección.
Con esta pretensión de perpetuarse en el poder, sale al descubierto la naturaleza antidemocrática, autoritaria y personalista de Chávez; de manera que la siguiente tarea para los sectores democráticos es la organización para continuar en esta cruzada por la patria, por la democracia, por la vida y por nuestras familias; para garantizarnos la convivencia pacífica, democrática y generadora de igualdad de oportunidades que todos necesitamos.
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